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Historia

VINARIUS nace en el año 2004 como resultado de un largo proceso de formación académica y experiencia profesional adquirida en diferentes países del mundo.

El constante objetivo de alcanzar una altísima calidad combinando el “savoir faire”, el saber estar, un cierto sibaritismo y la maximización del tiempo libre comienzan en VINARIUS.

VINARIUS es una Guardería de vinos, pero es también la “excusa” perfecta para alcanzar la autorrealización de todos los sentidos: la vista (en un lugar histórico y único), el olfato y el gusto (al degustar un buen vino bien servido), el oído (“escuchando el silencio” o sintiendo una melodía apropiada), y el tacto (de un cristal especialmente pensado y diseñado).

VINARIUS comienza en una bodega subterránea, a 5 metros de profundidad, cuya antigüedad puede remontarse a la época romana y que está situada en el casco antiguo de un pequeño pueblo de La Armuña y muy próximo a la ciudad de Salamanca (10 minutos). La arquitectura de la bodega histórica es popular, cavada a la manera de lo que posteriormente –entre los siglos XI y XIV- fueron galerías mucho más estrechas. De la misma bodega sale a la superficie una zarcera, que servía y sirve de respiradero y como vía de aireación que permite el mantenimiento de la temperatura y la humedad constantes. El acceso a la misma está construido en forma de galería abovedada.

La bodega contiene dos espacios bien diferenciados: por un lado, el “sancta sanctorum”, destinado a la guarda y custodia de los caldos; una bóveda de seguridad, aislada de toda vibración y luz directa, que acuna el sueño de cristal de los vinos que encuentran allí el frescor, la tranquilidad, la oscuridad y el silencio que necesitan.

Por el otro, la “bodega mayor”, espacio habilitado para la degustación de los vinos, las catas y las distintas actividades temáticas que allí se realizan y que no interrumpen, sino que complementan y acompañan el sueño de los vinos que descansan en el “dormitorio” contiguo.

La bodega ha debido ser restaurada-rehabilitada para convertirse en VINARIUS, y para ello hemos realizado un proyecto de bioconstrucción donde se han utilizado materiales naturales como la piedra de Villamayor –característica de la zona- en los zócalos de los muros; el recubrimiento de la bóveda de piedra y la galería de acceso con barnices protectores ecológicos para evitar la caída de arenilla y para evitar olores que molesten al vino; la colocación de suelos de pizarra-laja natural; y la utilización de madera de primera calidad y estudiada especialmente para el recinto, sobre todo en lo que al mobiliario respecta. Todo encaminado a proteger la gran bóveda de piedra cuyo ancho ni siquiera puede medirse.

Las bodegas subterráneas hoy prevalecen y forman parte del patrimonio cultural español; y la mayoría de ellas son privadas. Dentro de la variedad de las mismas, y de las llamadas pasivas –es decir las que han sido excavadas manualmente a una profundidad importante y hace muchos años- se conservan unas pocas en condiciones de albergar los vinos en óptimas condiciones de humedad, temperatura y sobre todo silencio. En su día fueron verdaderos templos del vino, sin otra luz que la de las vela, sin más calor que el de las lámparas de aceite, sin movimientos y sin bullicios de gentes y carruajes. Eran lugares tranquilos, donde el vino reposaba. Reposo de materia viva en estado de evolución creada de la mano del hombre y para el hombre. Oscuridad y silencio, que da como resultado el perfil de un vino con unas cualidades superiores, madurez y cargado de sensaciones organolépticas difíciles de conjugar, complejas. Hecho todo con calma y sosiego, para romper y eclosionar en alguna que otra copa cuando se fuese a consumir. Estas catacumbas excavadas en la tierra serían consideradas pequeñas aldeas subterráneas, coronadas todas ellas con sus chimeneas de piedra o respiraderos que servirían para que en dichas bodegas hubieses una ventilación adecuada. Esto daría a los vinos, por consiguiente, un resultado óptimo y propicio.

VINARIUS ha recuperado la historia y la leyenda, abriendo sus puertas únicamente a personas especialmente sensibles. Pone a disposición un entorno único, apacible y cercano a la gran ciudad, donde el cliente es atendido en exclusiva, de manera personal.

VINARIUS es único y por eso es para USTED

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